Vecinos de Alcorcón frente a los juzgados en apoyo de los acusados
Javier Orive, el último de los 5 detenidos durante la huelga general
en 2012 en Alcorcón pendiente de sentencia, ha sido absuelto de todos
los cargos que se le imputaban.
Así, finalmente ninguno de los 5 detenidos, para los que se pedían penas de varios años, entrará en prisión.
El caso de los #5deAlcorcón es una prueba más del constante intento
de criminalización del derecho de huelga por parte de las FSE, que en no
pocas ocasiones, como es este caso, presentan graves cargos sin pruebas
contra quienes ejercen este derecho.
Otros tres de los detenidos, Adrián Luis Sanchez, Christian Eduardo
Vazquez y José María García, tambien fueron absueltos de todos los
cargos el pasado mes de abril, al no considerar el juez probados ninguno
de los delitos que se les imputaban.
El cuarto de los detenidos, Víctor H. O. G. también fue absuelto de
todos los cargos, excepto del de resistencia. El juez consideró probado
que se resistió a ser detenido, por lo que le condenó a pagar una
sanción equivalente a 3 meses y 15 días y una multa de 750€, aunque la
sentencia es recurrible.
El coordinador federal de IU asegura en el acto ‘Hay que
echarlos’, convocado por Unidos Podemos en un lugar tan simbólico, que
“recogemos el testigo de la historia de mucha otra gente que luchó en el
pasado” y se hace en “un momento de excepcionalidad democrática” en el
que se debe actuar sobre un PP convertido en “una organización corrupta,
en una trama de corrupción que se presenta ocasionalmente a las
elecciones”
Garzón llama desde la Puerta del Sol a la “unidad entre
compañeros” porque “basta ya de hablar” y la moción de censura es “la
mejor forma de actuar contra este sistema criminal que nos explota”
El coordinador federal de IU asegura
en el acto ‘Hay que echarlos’, convocado por Unidos Podemos en un lugar
tan simbólico, que “recogemos el testigo de la historia de mucha otra
gente que luchó en el pasado” y se hace en “un momento de
excepcionalidad democrática” en el que se debe actuar sobre un PP
convertido en “una organización corrupta, en una trama de corrupción que
se presenta ocasionalmente a las elecciones”
El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha hecho
esta tarde en la madrileña Puerta del Sol un llamamiento a la “unidad
entre compañeros/as”, la unidad de toda aquella ciudadanía, partidos
políticos, asociaciones o grupos que apoyan la moción de censura
presentada contra el Gobierno de Mariano Rajoy porque “basta ya de
hablar, se actúa y la moción de censura es la mejor forma de actuar”
para echar a los responsables de “este sistema criminal que nos está
explotando”.
Garzón lanzó este mensaje durante su intervención en
el multitudinario acto convocado por el Grupo Parlamentario Confederal
de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea bajo el lema ‘Hay que
echarlos’. Lo hizo en un simbólico lugar emblemático que él propio
responsable de IU se encargó de recordar que es el mismo “donde se
celebraron huelgas generales, el 15M y, también, aquel 14 de Abril en el
que se construyó ese proyecto de la II República que llevamos en
nuestros corazones”.
En una sentida intervención con constantes
guiños a los principios fundamentales del ideario de Izquierda Unida,
Garzón señaló que los/as presentes “recogemos el testigo de la historia
de mucha otra gente que luchó en el pasado” y esto se hace en “un
momento de excepcionalidad democrática”, cuando el Gobierno del PP
“además de amenazar nuestros derechos y nuestra economía, amenaza
nuestra democracia, esa que no trajeron Fraga, Suárez o Carrillo, sino
la gente en la calle”.
Alberto Garzón dio las gracias en varias
ocasiones a los/as presentes “por estar aquí, por defender la dignidad
de nuestros derechos. No sólo hay que echarlos, sino construir un mundo
más solidario y un nuevo país”.
Pero, además de decir lo que hay
que hacer, señaló con contundencia a los autores de lo que está
ocurriendo que no son otros que unos responsables del PP que lo han
convertido en “una organización corrupta, en una trama de corrupción que
se presenta ocasionalmente a las elecciones”.
El coordinador
federal de IU justificó la presentación de la moción de censura por la
“obligación ética” de actuar en un momento en el que resulta es
intolerable lo que sucede y ya no es posible “consentir por más tiempo
estar sólo pidiendo dimisiones que les entran por un oído y les salen
por el otro”, de ahí que haya que tomar acciones concretas y la moción
de censura es “la mejor de ellas”.
Garzón criticó fundamentalmente
la corrupción de la que es protagonista y, al mismo tiempo, asola al
PP, pero incluyó también en ella “las privatizaciones y las reformas
laborales, porque eso también es corrupción”.
“Luchamos contra
toda esa corrupción -dijo-, pero también contra un sistema diseñado
contra nosotros y nosotras que enriquece a una minoría que se llena los
bolsillos a costa nuestra” con la sanidad, la educación, los servicios
públicos y con cualquier cosa que tienen a su alcance.
Alberto
Garzón concluyó su intervención con un sonoro “¡Salud y República!”,
pero antes aseguró que “desde Izquierda Unida os damos las gracias.
Estamos aquí todos y todas como ciudadanos, hartos de que nos roben y de
que nos saqueen. Claro que se puede, se ha demostrado. Y si no hay un
pueblo movilizado no habrá capacidad de cambiar las cosas”.
El movimiento de los indignados cumple seis años y su
discurso y los problemas a los que apuntaba han seguido marcando la
agenda de los medios y los partidos.
Puerta del Sol de Madrid durante el 15-M en una imagen de archivo. REUTERS/ Paul Hanna
Puede que no te lo parezca, porque en realidad, ninguna de las demandas que enumeró el movimiento 15-M ha sido satisfecha. Pero el aquel movimiento ciudadano espontáneo que hoy cumple seis años consiguió instalar un discurso y señalar unos problemas que han guiado la vida política del país desde entonces.
“No somos mercancías en manos de políticos y
banqueros” fue el lema con el que miles de personas salieron a las
calles para reclamar más democracia a todos los niveles. Lo cierto es
que la crisis económica y su gestión por los gobiernos nacionales, la
Unión Europea y autoridades económicas han dejado claro que lo seguimos
siendo. Hoy, si cabe, más que en 2011.
Aquella idea coreada en las plazas fue
recogida, en parte, por un nuevo movimiento político que hoy es la
tercera fuerza parlamentaria del país. Podemos creció tan rápido desde
su nacimiento gracias, entre otros factores, al clima instalado años
antes por los llamados indignados y su lema “no nos representan”.
Fin del bipartidismo
Seis años después, el turnismo político entre
PSOE y PP en el que se había instalado España desde la Transición está
más en riesgo que nunca. “Cinco años después, estamos listos para
gobernar”, aseguró el líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, hace un
año, cuando escenificó en la Puerta del Sol junto a Pablo Iglesias, el
acuerdo para concurrir juntos a las últimas elecciones generales bajo la
marca Unidos Podemos. “Sé que unidos podemos”, concluía el manifiesto
“Democracia real ya” con el que se convocó la manifestación que dio
origen a la posterior acampada en Sol.
Ambos líderes políticos han hecho suyas en
numerosas ocasiones las ideas y críticas que se escuchaban y leían en
las pancartas de las plazas, aunque la fórmula de la unidad electoral
tuvo como resultado un millón de votos de menos. La idea de aquel
“unidos podemos” hoy está presente en los escaños del Congreso, en los
medios de comunicación y, por ende, insertada en la sociedad.
Ayuntamientos del cambio: de la calle a las instituciones
Las elecciones municipales y autonómicas de
2015 fueron un punto de inflexión en la vida política del país. Los
ayuntamientos de varias de las grandes ciudades españolas dejaron de
estar controlados por los partidos tradicionales, a los que el 15-M
unificó bajo las siglas del PPSOE, y fueron ocupados por
las llamadas “candidaturas ciudadanas” o de unidad popular, con
concejales o, incluso, alcaldes y alcaldesas que participaron del ciclo
de movilizaciones sociales que inauguró el 15-M.
“Hace años era inimaginable lo que está
pasando en nuestro país. Yo como activista no sólo no lo podía imaginar
sino que no pensaba que fuera posible; no concebía dentro de mi
activismo que las instituciones pudieran gestionar y trabajar de otra
manera", aseguraba el pasado año Rita Maestre, actual portavoz del Ayuntamiento de Madrid y miembro del colectivo Juventud Sin Futuro, una de las organizaciones más activas del movimiento.
Como Maestre, decenas de diputados
─nacionales y regionales─ y concejales en ayuntamientos proceden de
aquellos movimientos sociales, como si hubieran tomado en serio las
críticas que el PP de entonces hacía a los indignados cuando acamparon
en 2011: “Si quieren cambiar las cosas que monten un partido y se
presenten a las elecciones”. Eso hicieron.
Participación ciudadana
La de una “democracia real” era otra de las
reivindicaciones centrales de los indignados. Querían participar en la
vida política y en las decisiones que afectaban a su día a día y a su
futuro sin tener que formar parte de ninguna organización política. En
algunos de los llamados ayuntamientos del cambio es la propia ciudadanía
la que decide, a través de consultas ciudadanas vinculantes, cómo tiene
que avanzar la ciudad en la que viven.
Desahucios: los bancos como culpables
Activistas de la PAH durante una de sus protestas
El 15-M fue germen de muchos movimientos
ciudadanos e impulsor de otros ya existentes pero invisibilizados. El de
la lucha por el derecho a la vivienda fue uno de los temas que puso
sobre la mesa y que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) logró colocar como uno de los principales problemas del país. Su portavoz, Ada Colau, llegó a gozar de tanta popularidad que hoy es alcaldesa de Barcelona.
Ideas como la estafa hipotecaria, la dación
en pago o la alternativa habitacional fueron poco a poco ganando
terreno en el imaginario colectivo. Muchos ciudadanos dejaron de
sentirse culpables de no poder pagar la hipoteca y apuntaron a los
bancos como los responsables y estafadores. Diferentes sentencias, como
la de las clausulas suelo de las hipotecas, han venido a dar la razón
al movimiento ciudadano que colocó el drama de los desahucios en España
en primera plana de los medios nacionales e internacionales.
El PP tuvo que aprobar su “decreto
antidesahucios”, para contrarrestar ILP de la plataforma, que rechazó en
el Congreso. Incluso el PSOE, que durante su gobierno aprobó la llamada
ley de desahucios exprés, ha cambiado su discurso y pide paralizaciones
de desahucios en según qué casos.
Corrupción: “No hay pan para tanto chorizo”
Un manifestante protesta frente a la sede del PP contra la corrupción.- JAIRO VARGAS
“Estamos preocupados e indignados por el
panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por
la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la
indefensión del ciudadano de a pie”, decía el manifiesto de los
indignados. La corrupción entró ese año en el ranking del CIS como uno
de los principales problemas. Desde entonces no ha dejado de escalar
hasta colocarse, en abril de este año, como la segunda mayor preocupación de los españoles, citada por casi el 45% de los encuestados.
“El no hay pan para tanto chorizo” que
clamaban las pancartas se ha confirmado durante estos seis años con cada
nueva trama corrupta hasta el punto de que el PP se ha convertido en el
primer partido político imputado de la historia. Mariano Rajoy tendrá
que comparecer como testigo por la trama Gürtel y el expresidente de la
Comunidad de Madrid está en la cárcel como cabecilla de una supuesta
organización criminal cuyos tentáculos llegan hasta las grandes empresas
constructoras de España. Exactamente lo que denunciaba el 15-M. Pero
según el CIS, el PP volvería a ganar las elecciones.
Vigilancia ciudadana
El
expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, y su sucesor y luego
presidente de Bankia, Rodrigo Rato, en el banquillo de los acusados
durante el juicio por las tarjetas black. REUTERS/Chema Moya
Pero no se trataba sólo de señalar a los
culpables, sino también de eprseguirlos. Del 15-M nacieron iniciativas
decididas a emprender procedimientos judiciales contra los corruptos. Es
el caso de 15MpaRato, una plataforma ciudadana que se financió mediante
crowdfunding para interponer una querella contra Rodrigo Rato por el
fraude de la salida a bolsa de Bankia, la entidad financiera que tuvo
que ser rescatada con dinero público. La querella fue admitida y forma parte del conocido como caso Bankia.
También fue parte activa en el escándalo de los correos de Blesa
y en el de las tarjetas black de Caja Madrid. Esta entidad quebrada y
rescatada fue durante años nido de escándalos y fuente de saqueo por
parte de políticos de todos los colores políticos. por Por eso también
fue el objetivo del Tribunal Ciudadano de Justicia, que presentó la mayor querella contra los gestores y consejeros, aunque no prosperó.
El feminismo también tomó las plazas
Una manifestación en Madrid durante el Día de la Mujer. EFE/Luca Piergiovanni
Otro de los grandes caballos de batalla de
aquella mítica movilización fue el feminismo. Con tasas récord de
asesinatos machistas en nuestro país, la causa feminista no podía quedar
al margen de unas jornadas llamadas a sacudirlo todo.
Las reivindicaciones históricas del
movimiento feminista también resonaron en las plazas al grito de la "la
revolución será feminista o no será". En cada acampada había una
comisión de feminismos en las que se incorporaban al debate público
conceptos que apenas había sido tenidos o directamente ignorados. El
trabajo doméstico, reproductivo y de cuidados; los vínculos entre
capitalismo y patriarcado y la denuncia de los micromachismos tuvieron
un lugar central en la protesta y cristalizó también el ciclo
movilizador posterior, llegando a los más profundo de la llamada nueva
política y, sobre todo, a los medios de comunicación.
1. Es de tod@s: Garantiza el derecho gratuito a la educación, no busca el negocio 2. Es para tod@s: Genera cohesión social y no excluye ni segrega a nadie 3. Es integral: Educa integralmente y no solo busca resultados académicos 4. Es equitativa: Garantiza igualdad de oportunidades y compensa desigualdades sociales 5. Es solidaria: Busca la mejora y el éxito escolar y social de todos y todas 6. Es innovadora: Cuenta con profesionales con compromiso y preparación 7. Es democrática: Las familias participan y deciden, no son “clientes” 8. Es laica y coeducadora: Educa en libertad y no impone dogmas y creencias particulares 9. Es inclusiva: considera la diversidad como una oportunidad y una riqueza 10. Es colaborativa: No pretende que un centro sea el mejor, sino que todos sean los mejores