domingo, 22 de septiembre de 2013

Economistas de izquierdas presentan una alternativa "a la falacia de los expertos" sobre las pensiones



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Pedro Montes (iz) y Henrique Illueca (dcha) al lado de Alberto Garzón, ayer en el Congreso.- MARIANO ASENJO

Pedro Montes (iz) y Henrique Illueca (dcha) al lado de Alberto Garzón, ayer en el Congreso.- MARIANO ASENJO













En 17 puntos desmontan los mitos que el Gobierno ha ido extendiendo para convencer a la población de que el gasto de la Seguridad Social es un despilfarro. La coyuntura económica no puede ser la coartada para esconder las verdaderas carencias del sistema: políticas de empleo, falta de ingresos y un sistema fiscal desigual


¿Es razonable decir que España no podrá soportar un gasto máximo en pensiones equivalente al 14% del PIB en 2050, cuando Francia e Italia invierten hoy más de eso? ¿Pone realmente en peligro la supervivencia del sistema de pensiones la mayor esperanza de vida? ¿Es obligatorio que el sistema de pensiones esté ligado a las cotizaciones a la Seguridad Social?

Estas son algunas de las razones que el Gobierno de Mariano Rajoy ha empleado para justificar la necesidad de aplicar la reforma de las pensiones elaborada por su grupo de expertos. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, trata de vender como un éxito el supuesto ahorro de 33.000 millones de euros que supondrá la reforma tan sólo de aquí a 2022. El éxito es de dudosa ética si se tiene en cuenta que esa cifra que ahorra la ministra se consigue no actualizando las pensiones con el IPC y, por tanto, quitándole poder adquisitivo a uno de los sectores más vulnerables de la población.

Un grupo formado por 24 economistas presentó ayer en Madrid un manifiesto en el quedesmenuzan una a una lo que consideran "las falacias del grupo de expertos" de Rajoy y que propone un proyecto alternativo que no sólo evitaría ese recorte de 33.000 millones, sino que además garantizaría que el sistema de pensiones siga siendo 100% público. "La argumentación del Gobierno y los expertos es una falacia y una traición contra los intereses de la mayoría", denunció Héctor Illueca desde los despachos de Izquierda Plural en el Congreso de los Diputados tras haber mantenido una reunión con el diputado Alberto Garzón.

Como firmante del documento, Garzón defendió ayer que la reforma "es una barbaridad", "una vergüenza" y "un asalto al botín cuyo único objetivo es el de privatizar el sistema de pensiones". Ese es uno de los puntos que trata de desenmascarar el manifiesto, ya que el proyecto promovido por Báñez favorece o al menos extiende la idea de que si el Estado no puede garantizar las pensiones, entonces lo mejor es optar por los fondos privados. El joven diputado de IU anunció que la federación que dirige Cayo Lara está preparando un calendario de movilizaciones para el otoño que tendrá como uno de los temas principales las pensiones.

Gasto excesivo 

La coartada inicial del Gobierno para plantear la reforma es que el aumento de la esperanza de vida y la baja tasa de natalidad son dos problemas fundamentales en el esquema español. Es el mismo argumento que desde los años noventa han empleado analistas, bancos y gobernantes de turno para vaticinar el caos. Pero como explica el manifiesto, "el tiempo ha ido transcurriendo y hemos llegado a las fechas fijadas sin que se cumpliese ninguno de sus pronósticos, lo que parece natural ya que no tuvieron en cuenta determinados factores tales como la incorporación de más mujeres al mercado laboral o el incremento en el número de inmigrantes. El estrecho encuadre de las proyecciones demográficas y el hecho de considerar solo la población total no pueden constreñir el complejo problema de la viabilidad de las pensiones".

"Lo insostenible del sistema es la caída de ingresos por la recesión, así que lo verdaderamente insostenible es la recesión"

En el momento actual de crisis es muy sencillo que la gente asuma que el Estado debe apretarse el cinturón. La Unión Europea, gracias a las recomendaciones y a la supervisión que hace de nuestra economía durante el semestre europeo, ha presionado a Rajoy para que ajuste las cuentas. Cualquier cifra, como esa de los 33.000 millones, parece un inmenso despilfarro, pero los economistas rebaten que el Estado gaste demasiado en las pensiones. Desde hace meses, sindicatos y partidos de izquierda vienen insistiendo en un dato claro:seguimos invirtiendo menos que la media europea (el 10% del PIB por el 12% de la media de la UE) y para 2050 el gasto será como el que hoy en día tienen países como Italia y Francia, en torno al 14% del PIB. 

Y eso no hará que el sistema de la Seguridad Social quiebre. Según los firmantes, en realidad, las posibilidades de que eso ocurra son mínimas. De hecho, si se llegara a ese punto estaríamos en una situación de suspensión de pagos. Al contrario, remarcan que el Estado siempre estará detrás y que buena parte de la confusión que existe en torno a la sostenibilidad viene de la segregación en las fuentes de financiación que propició el Pacto de Toledo. Con la firma de ese acuerdo se estipuló las pensiones se financiarían a través de las cotizaciones sociales. Y esto, para ellos, es un error. "Lejos de garantizar las futuras pensiones, ha dado ocasión a que algunos conciban la Seguridad Social como un sistema cerrado que debe autofinanciarse y aislado económicamente de la Hacienda Pública [...] En un Estado concebido como social por la Constitución esto es inconcebible [...] Son todos los recursos del Estado los que tienen que hacer frente a la totalidad de los gastos de ese Estado, también las pensiones", sostienen.

Más ingresos

Desde este punto de vista, los trabajadores y los salarios tendrían que ser los únicos que han de mantener las pensiones y para ellos "no hay ninguna razón para eximir del gravamen a las rentas de capital y a las empresariales". Lo afirman además amparándose en el artículo 50 de la Constitución, que sostiene que "los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad". Esto les lleva a concluir que es precisamente el Estado el que debe procurarse de los recursos necesarios para garantizar las compensaciones a los pensionistas y si, como sucede en el contexto económico actual, las cotizaciones sociales no son suficientes, entonces debe buscar fondos alternativos en los Presupuestos Generales del Estado.

"Son todos los recursos del Estado los que tienen que hacer frente a la totalidad de los gastos de ese Estado, también las pensiones"

Y la manera de conseguirlos sería engordando las arcas del Estado. "El hecho de que los ingresos por cotizaciones sean en este momento inferiores a los gastos en pensiones, si indica algo es que lo insostenible es la caída de ingresos debida a la recesión y que, por extensión, lo verdaderamente insostenible es la propia recesión", reza el texto, y es aquí donde entra en juego el paro y el consumo: "Lo que se debería estar haciendo de forma urgente es adoptar las medidas que permitan superar, de una vez por todas, la caída del PIB y del empleo. En ningún caso se puede afirmar que la viabilidad del sistema de pensiones puede estar siendo “seriamente cuestionada” por la severidad de la crisis económica. Lo que está en cuestión es la política económica seguida". 
Los firmantes rebaten asimismo que la esperanza de vida, la pirámide de población y la proporción entre activos y pasivos no deben ser las únicas variables que utilice el Gobierno para justificar los recortes y ponen como ejemplo la renta per capita, que "en los últimos treinta años casi se ha duplicado y es de esperar que en el futuro continúe una evolución similar. Si es así, resulta absurdo afirmar que no hay recursos para pagar las prestaciones de jubilación, todo depende de que haya voluntad por parte de la sociedad -y, especialmente, de los políticos- de realizar una verdadera política redistributiva".

Asimismo, apuntan que si el sistema fiscal fuera más justo, el peligro sería evitable: "El riesgo viene de una ideología liberal que contempla con satisfacción que la presión fiscal de España sea la más baja de la Europa de los quince (32,4%), inferior incluso a Grecia (34,9) y a Portugal (36,1), trece puntos de diferencia con Francia, y de diez y de ocho con Italia y Alemania, respectivamente (Eurostat), y de unos políticos que prefieren recortar las pensiones a los jubilados antes que acometer en serio la reforma fiscal. Esta sí que tendría que ser la primera y principal reforma que habría de llevarse a cabo".

Infórmate

El manifiesto completo, titulado En defensa del sistema público de pensiones se puede leer en la web documentopensiones.org

Los firmantes son: Francisco Álvarez Molina, Lourdes Benería, Francisco Javier Braña Pino, Cristina Carrasco, Agusti Colom, Fernando Esteve Mora, Miren Etxezarreta, Ramón Franquesa, Alberto Garzón, Antonio González González, Adoración Guamán, Héctor Illueca, Juan López Gandía, Juan Francisco Martín Seco, José Luis Monereo,  Pedro Montes, Rafael Muñoz de Bustillo, Vicenç Navarro, Juan Torres, Carlos Ochando, Albert Recio,Julio Rodríguez y Amat Sánchez.

domingo, 15 de septiembre de 2013

"Una cadena que no se detenga en Alcanar" por Isaac Rosa



Una buena reflexión escrita antes de la celebración de la Diada

Una cadena que no se detenga en Alcanar




Mañana, 11 de septiembre, miles de catalanes darán un paso más en su alejamiento del resto de España. Y no un pasito, sino una zancada: la demostración de fuerza que será la cadena humana de cientos de miles de personas a lo largo de 400 kilómetros aumentará la confianza de los ya convencidos, y sumará nuevos miembros a la causa independentista. Mientras, por aquí seguiremos mirando el proceso catalán como si no fuera con nosotros.
Al margen de lo que haga la derecha política y mediática mañana y pasado (tanto si se dedican a fotografiar tramos con menos gente para hablar de “fracaso” en su línea habitual, como si cargan las tintas en el discurso españolista), todos deberíamos sentirnos concernidos por lo que va a pasar mañana.

Si el año pasado la Diada ya demostró que hay una mayoría partidaria del derecho a decidir, en el último año esa mayoría se ha ampliado, como demuestran todas las encuestas. Y ha crecido también el número de quienes suben el siguiente escalón, y aspiran a la independencia. Desde entonces, desde el pasado 11 de septiembre, ¿qué hemos hecho nosotros por evitar ese alejamiento? ¿Qué puentes hemos tendido, qué diálogo hemos iniciado, qué terrenos comunes hemos explorado?

Yo soy el primero que hago autocrítica. Hace un año escribía una llamada a los catalanes para que no nos dejasen solos, y tras las elecciones catalanas veía una prórroga, otra oportunidad para construir juntos. Pero ha pasado un año, y soy el primero que reconozco mi desinterés, como si no fuese conmigo. Y claro que va conmigo.

La independencia catalana no va conmigo porque tema por la ruptura de esta España, pues no milito en el nacionalismo español, y temo más otras quiebras antes que la territorial. Va conmigo porque el alejamiento de los catalanes aleja también la posibilidad de cambiar España, esta España, de construir otro modelo político, económico, social, territorial. Y sin los catalanes, será todavía más difícil.

Admiro el proceso que culmina en la llamada Vía Catalana. Para que mañana cientos de miles se cojan de las manos entre El Pertús (al norte) y Alcanar (al sur), ha sido necesario un trabajo de construcción desde abajo, por toda Cataluña, de diálogo y puesta en común en común de gentes muy diferentes. Un proyecto que por donde pasó ha despertado ilusión y movilización. Y que se ha hecho sin por ello dejar de manifestarse contra los recortes y contra la estafa que llaman crisis. ¿No dicen que necesitamos un proyecto que nos ilusione como país? Pues una parte de los catalanes lo ha encontrado, y no eran unos Juegos Olímpicos.

Le podemos poner todas las pegas que queramos, decir que nos gustaría más peso de lo social y económico frente a lo nacional; pero lo cierto es que ellos tienen un proyecto, y que además muchos participantes no solo aspiran a tener un Estado propio, sino a que este sea diferente, mejor, sin los actuales poderes económicos, sin los recortadores antisociales como Artur Mas. Y junto a la Vía Catalana avanza también el Procés Constituent, cada vez más amplio (y que mañana reforzará la cadena rodeando La Caixa). No sabemos si lo conseguirán, si al final el Estado propio será más de lo mismo pero con otras fronteras, o ni eso. Pero lo están intentando.

¿Y a este lado de la cadena humana? ¿Qué proyecto tenemos? ¿Qué modelo de país estamos persiguiendo, qué intentamos construir? ¿No necesitamos también independizarnos, de quienes hoy nos tienen sometidos? ¿Tenemos algo que ofrecer a quienes piensan que con esta España no hay futuro, para que no se vayan, o para que si quieren irse, al menos establezcamos otra forma de relación, la que quieran, la que queramos?


Por eso mañana miraré la cadena humana con melancolía. Porque me habría gustado una cadena que no se detuviese en Alcanar, sino que siguiera por toda España. Incluso por toda la península. Y puestos a soñar, por toda Europa. Pero no. Estamos muy lejos. Lejos de esos catalanes que se van un poco más cada día. Y lejos de nuestro propio proyecto de país, de nuestro proceso constituyente, que por ahora ni está ni se le espera.


lunes, 9 de septiembre de 2013

El olímpico fracaso de un régimen, por Hugo Martínez Abarca



El olímpico fracaso de un régimen




Madrid2020
De una cosa han servido las reiteradas candidaturas olímpicas en las que  los gobernantes de Madrid llevan doce años empeñados pero sobre todo esta última: han permitido señalar con rigor las fuerzas con las que cuenta el régimen decadente, sus fuerzas políticas (PP y PSOE  de nuevo, unidos por un sueño de cemento), las direcciones sindicales, las constructoras y empresas que aparecían protagonizando los anuncios de la candidatura, (algunas de) las empresas que gobiernan el régimen. Y con un especial bochorno los medios de comunicación del régimen, constituidos en prensa del movimiento (olímpico). Todos ellos capitaneados lógicamente por la familia real encarnados en el supuesto relevo. Un ridículo colectivo de todos ellos que tienen un nuevo y muy sonoro fracaso que sumar a su reciente lista que sí semeja un record olímpico.

Ha sido una exhibición impresionante de no haber aprendido qué nos trajo a la crisis. Con cifras inventadas al azar (la cantidad de empleos que se iban a crear, la de instalaciones ya construidas, la de apoyo popular), presupuestos opacos (los previstos y los gastos ya realizados) y sobre todo el modelo económico. No dudaban en explicar que lo que España necesita para salir de la crisis era una “ilusión colectiva” ahora que precisamente estamos pagando las consecuencias de una economía ilusionista. Querían que nos volviera a salvar económicamente una orgía de cemento, que volvieran a regar de sobres los centros de decisión política, que las migajas laborales y un supuesto entusiasmo patriotero de usar y tirar generase la supervivencia política de todo lo que está en una gravísima crisis de legitimidad, de los andamios del régimen de la Transición.
Fue una colosal irresponsabilidad volver a presentar una candidatura tras el reiterado fracaso en el intento de reenladrillar Madrid. Fue la demostración de que además de todo estamos en manos de niñatos caprichosos que han manejado el país como un juguete en el que lo importante fueran los fuegos artificiales que adornaban el saqueo que se ejercía a ras de suelo. Gallardón fue el artífice de aquella irresponsabilidad pero estuvo acompañadísimo por activa (y en algún caso paranormal por pasiva). En los últimos días hemos asistido al patético intento de generar una euforia en un país de élites corruptas y bases saqueadas, empobrecidas y con un 26% de gente que querría trabajar y no tiene dónde. ¿Euforia representada esta tarde por Ana Botella, Ignacio González, Felipe de Borbón, Alejandro Blanco y Mariano Rajoy como si los intereses populares les importasen un carajo?
Seguramente nunca sabremos cuánto nos hemos gastado en doce años de candidaturas olímpicas, en esas instalaciones de cuya construcción presumíamos y que ahora sólo servirán como macrodiscotecas. Todo eso también es la marca de lo que nos ha traído al abismo, la marca de los aeropuertos sin aviones, las estaciones de AVE sin pasajeros, las autovías radiales sin coches. Ahora también las instalaciones olímpicas sin juegos olímpicos. La marca del régimen es la que fracasa esta noche, de nuevo.
El estrépito es colosal. Es un fracaso de quienes se habían apuntado a este fracaso. Alguien tendrá que pedir perdón. Y marcharse. Habían apostado por reiterar los errores que nos han traído hasta aquí. Nos hemos quedado con sus caras. Son quienes en cuanto puedan nos volverán a llevar a un saqueo amparado por una farsa colectiva cuyo estallido volveremos a pagar. Son el régimen. Son el régimen que hoy ha vuelto a fracasar. No les dejemos volver a hacerlo.
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Para los nostálgicos, en 2009 escribí Tengo una gallardonada sobre el fracaso de la candidatura Madrid 2016 (sin saber aún que el logo de aquella candidatura lo había perfilado por un pastizal Urdangarín).


Y otra opinión, del escritor Isaac Rosa, antes de la votación del COI en Buenos Aires.
Aunque suene mal, "ya lo había dicho"

martes, 3 de septiembre de 2013

Con las fiestas del pueblo y para el pueblo


Tras el primer fin de semana de nuestras Fiestas, "descafeinado" desde hace un par de años por un PP que le quita actividades, conciertos, y retrasa el pregón a la semana siguiente; recogemos varias iniciativas que dan respuesta a las lagunas y sesgos del programa oficial.

Sin desmerecer muchas de sus actividades y participantes; valiosas y necesarias, las fiestas que plantea el PP nos parece que reflejan muy bien su ser y estar: exclusión, prepotencia, propaganda, monocolor.

Solo echamos en falta el show de Leticia Sabater en la cartelera de conciertos, la caseta de Nuevas Generaciones en el Recinto Ferial (con algún joven pepero sosteniendo una bandera franquista), y algún sobre entre las páginas del programa de las Fiestas.


Hacemos nuestras las palabras finales del comunicado de la iniciativa "Fiestas Alternativas":

Un año más la pluralidad en las fiestas de Alcorcón queda al mismo nivel que su oferta cultural  y musical.  Por ello, la Comisión por una Fiestas Plurales queremos invitar todas las vecinas y vecinos de Alcorcón y a todos los colectivos excluidos a llevar las Fiestas a las calles de nuestro pueblo, creando un programa de festejos que recupere su carácter popular y plural










Un vídeo del gran pregón alternativo:



Mañana al oficial para que nos oigan!!