martes, 20 de agosto de 2013

"Todas las semanas alguien nos dice: "Si no me suicido, es por mis hijos""

"Todas las semanas alguien nos dice: "Si no me suicido, es por mis hijos""

Eldiario.es entrevista a dos educadoras sociales que, debido a su profesión, están en contacto con algunas de las realidades más trágicas de nuestra sociedad
“Esto es una guerra, pero sin balas. La gente afectada ya no tiene para lo más básico. Vienen pidiendo ayudas para comida, vacunas o la luz”, explican
A pesar de que la educación social es un servicio de prevención, afrontan casos de riesgo grave o muy grave





Por razones laborales, prefieren mantener el anonimato. Laura y María son dos educadoras sociales que trabajan en dos ciudades diferentes. Me cito con ellas en un barrio de Madrid. Durante tres horas conversamos sobre la realidad social con la que se encuentran cada día y que, en el mejor de los casos, solo se suele conocer a través de cifras. Lo que cuentan es lo que pasa a pie de calle, lo que constituye la base de los problemas actuales en nuestra sociedad.

Pregunta: ¿Se percibe en vuestro trabajo un cambio en el perfil de las familias que acuden a pedir ayuda?

María: Sí. Para empezar, no pasa semana sin que alguien nos diga que “si no fuera por mis hijos me tiraba por el puente, me quitaba la vida”. Este es un indicador claro del grado de desesperación de la gente, y ves que te lo dicen con el corazón en la mano, lo hablas con otros compañeros de otros distritos y te cuentan casos similares.

Laura: Sí. Nosotras como educadoras sociales somos teóricamente servicio de prevención, pero todas las familias en las que intervenimos son riesgo grave o muy grave. Hay una normalización de cosas que antes eran escandalosas.

María: Y es muy grave, porque al final que un niño solo coma una vez al día te parece normal, cuando hace tres años era impensable.

Laura: El año pasado empezamos a notar el aumento increíble de número de personas que no tenían comida suficiente y el aumento de personas en esa situación de “me quiero suicidar”.

“Gente que no se opera para no perder el trabajo”

María: Hay gente que aguanta sin operarse para no perder el trabajo. Yo atiendo a una mujer que se tiene que operar de la rodilla, y no se opera porque no se puede permitir una baja en su trabajo. Tiene tres hijos, es víctima de violencia de género. Lo que hace es ir a urgencias los fines de semana, le ponen analgésicos y así tira como puede.

Laura: Si tú tienes una tara eres un producto defectuoso. Tras una baja porque tienes la rodilla mal te pueden echar del trabajo, y si sales del mercado laboral no vuelves a entrar. La gente no se puede permitir ni ir al médico porque no pueden faltar al trabajo, aunque sea algo grave. Y ¿cómo dices a alguien vete al médico y que al día siguiente le echen del trabajo?


"Niños mareados por no comer"

Laura: La necesidad ya no es porque 'se me ha caído un diente o se me han roto unas gafas'. Ahora la gente viene pidiendo ayuda para comida, para vacunas, para velas. No para pagar la luz, sino directamente para las velas o para pagar bombonas de butano porque no tienen gas. Cada vez hay más empalmes de luz en ciertos barrios.

María: Estamos encontrando ya niños en el instituto que se marean por no comer lo suficiente. Tengo un amigo argentino que hace dos años, cuando yo le decía que percibía un empeoramiento de la situación, él me decía que todavía nos faltaba por ver niños mareados por no comer. Pues ya lo estamos viendo. Chavales que se marean y en el momento en el que rascas un poco encuentras que no han cenado ni desayunado. Los comedores de Cáritas y otros comedores están desbordados, hay tanta demanda que no hay suficiente cantidad de verdura, proteínas, fruta...

Laura: Antes siempre había una rendija de luz. Ahora no. Ahora la sensación es que se van ahogando. Es: 'El agua está aquí [hace un gesto señalando al cuello], sé que no va a bajar y cruzo los dedos para que no suba más; que me suba puede ser que el niño se ponga malo y tenga que comprarle medicinas'. Eso ya es un problema.



Sin atención psicológica

María: La mayoría necesita apoyo psicológico, y no tenemos dónde enviarles. Hay atención psicológica por abusos o maltrato, pero no para el resto de los casos. En mi zona han suprimido también el servicio especializado en drogas. Así que yo, que soy educadora, me encuentro actuando como psicóloga, haciendo lo que puedo, y tratando casos de adicción de drogas, cuando no tengo especialización.

Laura: Los hijos de familias con relaciones muy deterioradas que por la situación económica no se pueden separar son chavales con problemas que requieren atención. Está por ver qué efecto tendrá todo esto en nuestra sociedad dentro de diez años. Te encuentras con casos terribles. Este año ha sido emocionalmente muy duro, lo que veo me deja el corazón en un puño.

María: La renta mínima de inserción está tardando un año, y para concedértela tienes que llevar sin cobrar otro año por lo menos. El tope son 520 euros, tienes que tener 5 hijos y llevar diez años empadronada en el mismo sitio. Y ahora cada 3 meses te llaman para revisar si estás en la misma situación. Las ayudas de urgencia son 500 euros o así. Y las personas sin papeles no pueden acceder a ellas, claro.

Ahora está empezando a desahuciar el Instituto de Realojo e Integración Social. Así que familias que han sido realojadas de las chabolas son desalojadas por no pagar la renta, que a lo mejor son 50 euros, y tapian las casas.

Laura: Hay padres que no comen casi, lo poco que hay es para los críos. Yo he atendido el caso de una mujer diabética que no come lo que debería comer porque lo poco que tiene va para los niños y claro, al final, coma diabético. Y me preocupa casi más lo que no vemos, las situaciones que por vergüenza no acuden a pedir ayuda. Yo sé que a la parroquia del barrio va gente a pedir fuera del horario para que no les vean los vecinos.

Y han vuelto las camas calientes, la gente alquila camas por horas. Imagina la atención psicológica que toda esta gente necesitaría, pero no se ofrece ese servicio...

María: Y hay un cambio en la desesperación de la gente, una actitud mayor de “¿para qué?, si mi madre se lo ha currado y está en paro, si mi padre tiene estudios y no encuentra trabajo”. O "¿para qué?, si los ricos, Bárcenas, el otro, pueden robar y roban cada vez más, mientras nosotros estamos así?"

Laura: Al final las educadoras sociales lo que hacemos es manejar la ansiedad de la gente. Yo antes derivaba a la gente a hacer talleres, ahora les derivo a deportes, que corran, que descarguen, porque se suben por las paredes, con razón. Te llega una persona que no tiene para comer y tú como Administración lo único que le puedes ofrecer es ayudarle a manejar su ansiedad porque ni trabajo tengo para darle, ni casa tengo, ni medicinas tengo, ni dinero tengo.




Una guerra, pero sin balas

Laura: Estamos en trinchera permanente. Esto es una guerra, pero sin balas. Va pasando la gente, que son los heridos de guerra. El que lleva dos años sin trabajo y no puede pagar la casa y además tiene la nevera vacía y además le han cortado el gas. Les disparan, pero de otro modo.

María: A nosotros nos han aumentado la ratio de menores que atendemos...

Laura: Antes si tu hijo tenía un problema, en los colegios se cubría el problema con atención especial, aunque fuera precariamente. Ahora no. Toda la parte de la integración la destruyen. Si tienes tara, estás perdido sin dinero. Tara es que te cueste más leer, o que vayas en silla de ruedas o que hayas estado dos años ingresado y vayas con retraso currircular. Antes se priorizaba que estuvieras integrado, porque ya bastante tenías con la “tara”. Ahora no. Ahora a la gente con 'tara' la apartan con la excusa de que les sale caro, cuando en realidad el coste es ínfimo y la diferencia en la calidad de vida de la gente y en los efectos sociales es abismal...

María: Tengo un caso de una mujer que gana 800 euros al mes, paga 400 euros por la casa, tiene dos hijos a su cargo. Pues tuvimos que pelear que le concedieran el comedor de los niños, no veas lo que costó...

La feminización de la pobreza

Pregunta: Hablabáis antes también de un perfil nuevo de madres deprimidas...

Laura: Desde hace dos años yo veo un perfil nuevo imposible de incorporar, no vienen a nosotras. Son mamás que no hay forma de sacarlas de casa, no tienen ganas de nada, no se relacionan, se sienten mal porque no tienen nada bonito que contar. Y solo se activan por los niños, para ir a buscarlos al colegio.

María: Es un círculo vicioso, porque en la vida muchos de sus problemas son porque no tienen red, no tienen más vida que ellas como madres y si trabajan fuera se desloman y nadie les puede ayudar. Donde yo trabajo hay muchas mujeres migrantes sin red familiar o social, van a trabajar a las siete de la mañana, alguien de servicios sociales lleva a sus niños al colegio, luego alguien los busca y los deja en el Centro de Día hasta que la madre puede recogerlos a las ocho de la tarde.

Laura: Nosotros tenemos un caso de una mujer a la que solo le sale trabajo como interna. Si se va de interna no puede cuidar a su hija. Y si cuida a su hija no puede irse de interna. Se ha llegado a plantear la guarda.

María: Hay muchos casos así. Y claro, la violencia machista está muy presente, ha aumentado, pero los recursos que hay como respuesta son cada vez menores. La mujer te dice: ¿cómo me voy a ir de casa si no voy a conseguir trabajo y solo me acogerán por un breve periodo en un centro? ¿Y luego qué?”. Porque saben que lo de conseguir trabajo ahora es muy difícil.

Laura: Y ahora hay un perfil nuevo que es el hombre de 45 años a 60 que de repente se queda sin trabajo, está todo el día en casa, tiene a la mujer harta y acobardada. Ellos son más reticentes a compartir la parte emocional, a pedir ayuda, a ir al centro cultural. Son las mujeres las que vienen a pedir ayuda, las que ponen nombre a las cosas, las que no tienen vergüenza, mientras que ellos no ponen palabra a lo que sienten. Y ese perfil de hombre sabe que ya no va a trabajar más, en el mejor de los casos está con un humor de perros y en el peor de los casos aumenta el consumo de alcohol y se dispara la violencia de género.

“Separarse es un lujo”
Laura:En mi zona intuimos que ha aumentado la prostitución. Mujeres que no de forma continúa pero sí esporádica se prostituyen para llenar la nevera.
María: Están los casos de parejas en proceso de separación que no terminan de separarse por cuestiones económicas. Una mujer que consiguió echar a su marido por violencia y alcoholismo me ha llegado a decir: “Dejo que duerma en casa si viene sobrio, esa es la condición, se queda conmigo esa noche y al día siguiente me deja algo de dinero para la niña”. Yo le digo: “Tú sabes cómo se llama eso, no?”. Y ella dice: “Para hacerlo con un extraño, pues lo hago con mi marido, aunque me arriesgue a que me pegue”. Así, con estas palabras.

Laura: Separarse es un lujo. Yo tengo casos de gente separada pero que vive bajo el mismo techo porque no se puede permitir otra cosa, y los chavales están fatal soportando esa situación.

María: Y hay una vuelta al machismo entre adolescentes. Todo lo que habíamos conseguido en una generación se está perdiendo. Yo veo más casos de violencia de género en la adolescencia, y el horroroso concepto de amor romántico. Chicas cuyo único objetivo es casarse e irse de casa, y que te dicen que solo podrán irse de casa si se unen a un hombre.



Pregunta: ¿Cómo repercuten los recortes en la Administración en vuestro trabajo?

Laura: Sobre todo notamos el recorte del resto de los servicios. Acabamos siendo las que reciben a quien no atiende el médico, al que no atiende el psicólogo, el que en el cole no tiene el apoyo que necesita, el que no tiene trabajo, el que no tiene para medicinas.

María: Los trabajadores sociales están desbordados, porque ha aumentado la necesidad y no hay refuerzos. Coges la agenda y te preguntas: ¿A quién atiendo primero? ¿Quién puede esperar tres semanas? Y quien espera tres semanas es el que mejor está, pero cuando han pasado esas 3 semanas y llegas, ya está mal. Estamos en intervención de urgencias permanente. Por ejemplo, ahora ya no hay trabajadora social en todos los colegios, una sola persona puede llevar tres colegios, y evidentemente eso no da los frutos deseados.

Caridad o solidaridad

Pregunta: ¿Creeis que en algún momento se está ofreciendo más caridad que integración o solidaridad?

Laura: Antes de que empezara esto que llaman crisis, los servicios sociales ya estaban planteados para contener. Acude a nosotros una población que vive mal, ante la cual el resto de la población dice “no quiero acabar como estos”. La Coordinadora de barrios y todo un sector hace una dura crítica a los servicios sociales, a veces con razón, a veces no. Pero es verdad que los servicios sociales se limitan a mantener la pobreza, es así.

María: Los 400 euros de ayuda a los desempleados no los van a quitar, para contener. Si no percibieran esas prestaciones quizá tarde o temprano saldrían a la calle a protestar...

Laura: Cuando se ha intentado que los servicios sociales sean algo más llegan los problemas. Cuando se ha planteado crear redes de verdad, se han puesto obstáculos desde arriba.

María: Sí. Pero ahora quizá eso pueda cambiar algo. Por necesidad, no por ideología. Quiero decir, que proyectos como los mercados de trueque que antes siempre nos vetaba la administración, ahora se permiten porque Servicios Sociales no tiene nada de dinero. Antes querían que la gente no saliera de las redes oficiales, que dependieran. Ahora ya no hay nada que ofrecer dentro, así que levantan un poco la mano.

Laura: Y siempre se han hecho cosas de forma extraoficial, porque si no, la burocracia te ata de pies y manos. Ahora se están activando mecanismos sociales -por ver la parte positiva, lo digo- de redes con nuevos formatos. El reto para el curso que viene es canalizar la solidaridad. Los barrios están llenos de gente dispuesta a hacer cosas; quizá es gente que no iría a una manifestación pero sí estaría dispuesta a acompañar a una persona mayor al médico o a recoger el niño de una madre que ha conseguido trabajo tras dos años en el paro.

María: En mi barrio hay familias que hacen más comida y reparten a quienes no tienen.

Laura: Eso antes no pasaba. Se están generando mecanismos y falta mucho por canalizar.

María: Hay colegios que pasan los libros de texto en pdf y los imprimen para los críos. Lo que me da miedo de esto es que se avanza hacia la caridad.

Laura: Depende. En mi zona la gente que está moviendo estas cosas huye de la caridad, su objetivo es implicar a la gente, marcan una línea.

María: Pero por mucho que la marquen no se está promoviendo la justicia social.

Laura: Depende. Imagina que se organiza un espacio donde hay cosas y si necesitas algo lo coges, y dejas cosas que tú tienes. Eso es ayuda mutua, no de caridad. O si se me estropea la lavadora y mi vecino sabe cómo arreglarla...

María: Sí, generar una alternativa al modelo de consumo actual es una lucha política en sí misma.
El puente entre los movimientos sociales y la población necesitada

Laura: Eso sí, todo esto ocurre por necesidad, no por principios. Es preciso más red que pueda hacer de puente entre el movimiento social politizado que protesta y está concienciado y quienes tienen necesidad pero no tienen conciencia política. La gente no va del sofá a la manifestación, eso requiere de un recorrido que puede ser más o menos largo en función del contexto y la persona. Hay un perfil de gente que no va a ir a una protesta o a una reunión a priori, pero si conecta con redes y hace otras cosas, al final se construye su propia conciencia, y puede terminar yendo a una protesta.

María: Ese es el enganche del ocio gratuito. Y ¿quién puede fomentar el ocio gratuito? Los movimientos sociales, que son trincheras, al fin y al cabo. Y de ahí, algunos terminarán en el activismo.

Laura: Pero lo harán porque primero han ido a un taller, nunca irán directamente a la protesta. Y en ese sentido el movimiento político no siempre tiene huecos.
Pregunta: Lo que contaís es abrumador. ¿En vuestro trabajo podéis acceder a atención psicológica para vosotras?
María: Yo sí. La suelo usar para que me dé herramientas para las familias, que son las que necesitan la ayuda.
Laura: En mi trabajo no tenemos.
María: Es duro. Yo a veces llego a casa sin energía, es muy duro que la gente te diga que no quiere seguir, que no puede... 
Laura: Lo más duro es la impotencia, el ver que lo más que puedes decir a alguien es "el gimnasio te vendrá bien".
María: Yo a veces me planteo dejar este trabajo, no creo que pueda toda la vida...
Laura: ¿Y qué hacemos?
María: Pues como tú decías antes, ponemos una frutería.
Laura: Es difícil. Un día estaba fumando antes de entrar en el trabajo y cuando apagué el cigarrillo me dije: "Venga, preparada para otras siete horas de miseria. A ponerle cara a los recortes." Y luego si en las reuniones cuentas la realidad te llaman transgresora.

María: Supongo que seguimos porque hay satisfacciones. Yo veo a niños de cuatro años con la mirada triste o peor aún, llena de rabia, que dices ¿pero qué te ha hecho la vida para que tengas ya ese odio en los ojos? Y cuando al cabo de unas semanas sonríen y ves que mejoran y se normalizan, eso es muy grande.

Laura: Y la capacidad que tiene mucha gente para salir adelante... Yo me quito el sombrero. Y cómo gestionan el dinero, las virguerías que hacen. Yo les pondría a gestionar lo público [sonríe]...

martes, 6 de agosto de 2013

El ‘Caso Régimen’, por Hugo Martínez Abarca



El ‘Caso Régimen’


Hugo Martínez Abarca *


Probablemente la película que mejor ha retratado la cutre alianza entre la élite política y empresarial del tardofranquismo fue La escopeta nacional de Berlanga. La película se situaba en una cacería donde un empresario (un industrial, que es como se decía antes de que desmantelaran la industria y se nos ocurriera la palabra emprendedor) quería convencer a un ministro de Franco de que promoviera la instalación de “porteros automáticos” llevándose el ministro una tajada por el suculento negocio. En plena cacería se produce un cambio histórico en el régimen franquista: Franco sustituye a los azules por los tecnócratas del Opus Dei, que impulsarán un modelo desarrollista que el régimen calificaba en su NO-DO como “el milagro español” y que favorecería enormemente negocios como el propuesto por el industrial con el que todos ellos salieran ganando.

Décadas después de aquella película, lo que estamos conociendo al salir a la luz la contabilidad real del PP convierte casi en entrañable aquella corrupción de caspa y telefonillo.
El esquema no es muy distinto, cambia sobre todo la escala. No estamos hablando de la inocente colocación de porteros automáticos: el nuevo milagro español consistió en un gigantesco sobredimensionamiento de las constructoras por dos vías: la promoción de la especulación inmobiliaria (que dejaba fuera del derecho a la vivienda a casi toda la juventud) y la creación de miles de infraestructuras perfectamente prescindibles cuando no disparatadas (autopistas de peaje en paralelo a autovías gratuitas, aeropuertos sin aviones, estaciones de AVE en medio del vacío…). Un modelo, por cierto, que no sólo supuso apostar por infraestructuras en vez de por desarrollar el famélico estado social español, sino que además trajo un destrozo del territorio del que también será muy difícil recuperarse.
Sabemos hoy que este modelo tuvo un motor parecido al de la instalación de telefonillos: los sobres. Los grandes constructores de este país donaban dinero al PP, que lo usaba, por un lado, para tener más recursos que los permitidos por la ley para hacer campaña electoral y, por otro, para pagar sobresueldos a los dirigentes políticos y financiar a ONGs, medios de comunicación, etc…
La libreta de Bárcenas pone negro sobre blanco cómo se engrasaba el modelo económico que nos ha traído a la crisis: el desmantelamiento de la economía productiva, el inmenso despilfarro en infraestructuras, el abandono del Estado social, que no aprovechó las vacas gordas para desarrollarse porque estábamos poniendo todos los huevos en el cesto de las constructoras que financiaban a esa élite política.

No es un mero caso de corrupción tradicional: estábamos acostumbrados a casos de amiguismo, enchufes, un espabilado que robaba fondos reservados o se llevaba una comisión por tal o cual concesión. Lo que está revelando la contabilidad real del PP es cómo se ha engrasado durante décadas la íntima alianza entre la élite política y empresarial saqueando las arcas públicas no por un error ideológico o por torpeza sino porque el objetivo era llenar los bolsillos de los constructores, del partido y de sus dirigentes.
Es más que posible que no sólo el PP funcionara así: estamos viendo que Ferrovial financió a CiU a través del Palau con una lógica similar. Probablemente, el PP sea el partido que ha tenido una trama más espectacular y, desde luego, es la única de esta envergadura que conocemos, lo que se une a las distintas tramas autonómicas que vamos conociendo (Baleares, Murcia, Madrid, Valencia…).
Más allá de la podredumbre del Partido Popular y, aunque sea menor, de otros partidos, lo relevante del caso no es tanto la infinita cifra de corruptos sobornados con este método sino la estructura económica que revela: hemos vivido en un modelo económico engrasado por la corrupción más grosera. La corrupción no es un defecto del sistema sino un elemento funcional, uno de los motores, el aceite que engrasaba la puesta de las instituciones supuestamente democráticas al servicio de los intereses concretos de las grandes empresas de la construcción.
La corrupción es uno de los mecanismos que usa el capitalismo para imposibilitar la democracia: unas élites políticas corruptas no responden ante su pueblo sino ante sus corruptores. Ese es el mecanismo que queda desnudo a la luz de la contabilidad real del partido que hoy gobierna el país, casi todas las Comunidades Autónomas y la mayoría de los grandes municipios ¿Por qué nos llevaron a un modelo económico irresponsable, insostenible económica y ecológicamente? Seguramente por muchas razones, pero una no menor iba en esos sobres. Como una razón no menor del exquisito trato de favor que reciben las energéticas es la cantidad de altos cargos públicos que acaban trabajando en ellas con sueldos escandalosos.

Probablemente, en los próximos meses seguiremos conociendo detalles que increíblemente seguirán sorprendiendo pero el más reciente parece sacado de un guion cinematográfico: entre los receptores de dinero del PP figura Laureano López Rodó, el ministro franquista que ejerció de padre del desarrollismo español, de nuestra economía ensobrada. Firmaba el miembro del Opus Dei un recibí en 1992 por 1.600.000 ptas. (unos 18.000 euros actualizando el IPC de estos 20 años) por un estudio titulado agramaticalmente Un modelo de Estado cara al año 2000. 18.000 euros de 2013 por un estudio, para que luego digan que el PP no apuesta por el I+D. Así, el impulsor del desarrollismo franquista cobró de la trama del desarrollismo actual con la excusa de un estudio sobre el modelo de Estado: quizás en ese estudio estén las bases de golpes a la autonomía política como la ley de estabilidad o la reciente “reforma local”.
Si efectivamente se tratara de un guión de Berlanga la aparición de López Rodó sería un colofón magnífico para un caso que explica demasiado bien los déficits del régimen del 78: continuidad de las élites económicas del franquismo, supervivencia de las élites políticas y sumisión incentivada por sobres de las instituciones políticas al poder empresarial. Ayuda aún más a entender el cuadro que junto al López Rodó receptor, esté otro ex ministro, éste con Arias NavarroVillar Mir, constructor y donante. En términos clásicos lo que estamos conociendo en estos meses es el funcionamiento desnudo de la superestructura construida en la Transición y consolidada con la incorporación a una UE que nos asigna sólo dos ámbitos económicos: el turismo (como con aquel desarrollismo franquista) y las grandes construcciones; el abono perfecto para la podredumbre.

No estamos conociendo sólo que estamos gobernados por sinvergüenzas, que no sería poco. Lo que estamos viendo es que la sinvergonzonería de nuestros gobernantes es funcional a nuestro modelo político-económico, es lo que ha engrasado un modelo que nos ha suicidado. Lo que estamos conociendo es que es imposible apostar por un modelo económico diferente del que nos ha llevado a la crisis sin cambiar los cimientos políticos radicalmente; y que a su vez es una quimera pensar en la lucha contra la corrupción sin barrer el modelo económico y las élites empresariales que necesitan la cooptación del poder político.
Parecía que estábamos sólo ante una trama cutre de bigotes y albondiguillas; pronto vimos que Bárcenas había apuntado durante “los más de 28 años de servicios a nuestro partido que han sido ejemplo de profesionalidad y buen hacer” el diseño de lo que más merecía ser llamado Caso PP-Constructores. Cada nuevo dato, siempre en paralelo a casos similares relacionados con la casa real, con gobiernos autonómicos, con otros partidos… hacen que tengamos empezar hablar del Caso Régimen. Para limpiar la casa no basta con barrer: hay que demoler y construir con cimientos nuevos.
(*) Hugo Martínez Abarca es miembro del Consejo Político Federal de Izquierda Unida y autor del blog Quien mucho abarca
http://www.cuartopoder.es/tribuna/el-caso-regimen/4885

viernes, 2 de agosto de 2013

Ante el proceso de adjudicación de casetas de las Fiestas de Alcorcón 2013






Nota de prensa de la Comisión de Fiestas Populares de Alcorcón y la Peña La Tiburona ante el proceso de adjudicación de casetas de las Fiestas de Alcorcón 2013


El pasado mes de julio tuvo lugar el sorteo de las casetas del recinto ferial entre las asociaciones de nuestro municipio de cara a las próximas fiestas patronales.
Un total de 24 asociaciones habían solicitado una caseta. El Ayuntamiento únicamente adjudica 21. El sorteo ]se aplazó durante más de una hora, porque la concejalía de cultura forzó a esperar a que estuvieran presentes todas las asociaciones afines al actual gobierno municipal, ya que únicamente se puede adjudicar caseta a las asociaciones presentes.
Finalmente entra las asociaciones que se quedaron sin caseta, estaban la Asociación La Poveda y la Asociación Cívica por los Derechos Sociales, como ya sucedió en años anteriores a otras asociaciones y colectivos que no se encuentran bajo la tutela del actual gobierno municipal.
A esta nueva exclusión se suman las anteriores de la Asociación Ciudadana Castilla Comunera y el Partido Comunista de los Pueblos de España, que fueron excluidas en los años 2012 y 2011 respectivamente.
Por estos hechos, un año más la comisión por unas fiestas plurales de Alcorcón nos vemos en la obligación de denunciar la exclusión del recinto ferial de aquellos partidos, asociaciones y colectivos que no se pliegan al actual gobierno municipal.
Pensamos que dicha exclusión obedece a criterios políticos por las siguientes razones:
1.-No existe un problema real de espacio, ya que con sólo reducir 2 metros el largo de cada una de las casetas habría espacio más que suficiente para todas las solicitadas.
Constituye un grave problema de exclusión, máxime cuando estas asociaciones ya han expresado reiteradamente que se pueden encargar de construir sus propias carpas y de encargarse de toda la infraestructura y seguridad de las mismas (hecho avalado por más de 20 años de intervención en las fiestas patronales como es el caso del PCPE).
Todavía esto es más sangrante cuando las asociaciones excluidas trabajan por sus medios las casetas y se les niega la posibilidad de financiación a la que otras asociaciones, cercanas al Partido Popular, acceden.
2.- Se interpreta subjetivamente el sistema de puntos para acceder a una caseta de fiestas. Algunos puntos son válidos y otros no, según lo decida la Concejalía de Cultura, este hecho fue especialmente sangrante en el sorteo del 2012 cuando a la Asociación Ciudadana Castilla Comunera se le borraron 8 puntos por actividades públicas, añadiendo además un punto por una actividad que nunca fue realizada, lo que revela el inexistente rigor por parte del Ayuntamiento en estas cuestiones.
Queremos resaltar que mientras estas asociaciones  que otros años han gestionado directamente la caseta adjudicada ahora son privadas de ella, se les adjudica a otras que subarriendan su gestión a terceros, evidenciando que ni la necesitan, ni tienen intención ni voluntad de participar en las fiestas de Alcorcón.
3.-Se prima la intervención de empresas durante el desarrollo de las fiestas patronales: Carpas y casetas que son subrrogadas a empresas de hostelería y convenios con cantantes, actrices y/o celebridades afines al gobierno municipal sin consulta previa con la ciudadanía.
Ante esto, la Comisión de Fiestas Populares, expone:
La intervención realizada el año pasado por la Comisión de Fiestas Populares y la Peña la Tiburona, evidencian que otras fiestas son posibles en Alcorcón, unas fiestas donde se prime la participación, el encuentro y la colaboración entre las vecinas y vecinos, que tengan en cuenta a todo el mundo y que no dependen de instituciones para trabajar, visibilizar y hacerse valer, primando en todo momento que las fiestas sean un momento de celebración y trabajo en común, que deben poner a las personas en el centro y no a intereses comerciales, ni políticos.
Unas fiestas donde se puede trabajar y colaborar, tomando las decisiones en común y teniendo en cuenta al resto de espacios que intervienen en las mismas.
Unas fiestas donde, en lugar de cederlas a terceros, las propias asociaciones se encargan de su seguridad, de sus infraestructuras, de su oferta cultural, de poner a la vista todas las cuestiones que nos ocurren en el día a día para las que las fiestas son un imprescindible lienzo donde visibilizarse.
Un año más la pluralidad en las fiestas de Alcorcón queda al mismo nivel que su oferta cultural y musical. Por ello la comisión por una fiestas plurales queremos invitar a todas las vecinas y vecinos de Alcorcón y a todos los colectivos excluidos a llevar las fiestas a las calles de nuestro pueblo, creando un programa de festejos que recupere su carácter popular y plural.
Comisión de Fiestas Populares de Alcorcón – Caseta 22
Peña La Tiburona
Alcorcón, a 31 de Julio de 2013
CONTACTO:
Teléfono: 665 949 930
Se irán actualizando las noticias relacionadas con el proceso en:
Twitter: @fiestasalcorcon